Keyla España*
Hoy me toca despedir las paredes que durante 15 años fueron mi refugio, el hogar donde construí memorias, compartí risas y superé tormentas. Ayer se declaró la orden de demolición de nuestro edificio, y aunque ver caer esos espacios físicos duele profundamente, elijo quedarme con la gratitud de todo lo vivido.
Gracias a mi amado estado La Gauira por ser el escenario de tantos años de mi vida, por su fuerza y su gente. Gracias a mis amigos de siempre, esos que se convirtieron en familia y cuyo apoyo ha sido un pilar inquebrantable. Gracias a la vida, por cada lección y cada momento de felicidad compartida en este lugar.
Por encima de todo, mi corazón rebosa de gratitud con Dios, porque en medio de la dificultad, guardó con infinito amor la vida de cada miembro de mi familia y de mis queridos vecinos. La infraestructura puede ceder, pero nuestra vida y nuestra unión permanecen intactas.
Sigo con la fe intacta, confiando plenamente en las promesas del Señor. Elevo una oración con el corazón encogido pero lleno de esperanza, pidiendo que Dios dé el descanso eterno a todos aquellos que ya fueron llamados a su reino, y que abrace con su fortaleza infinita a cada uno de sus familiares.
Cerramos este ciclo con nostalgia, pero con los ojos puestos en el futuro, sabiendo que el verdadero hogar no está en el cemento, sino en el amor que llevamos dentro y en la fe que nos mueve hacia adelante.
¡Gracias por estos 15 años! Lo mejor está por venir.
*A raíz de la tragedia está residiendo en La Vega, de donde es oriunda

