Jimmy López Morillo
Para nadie es un secreto que la innombrable, mejor conocida como la Sayona entre el pueblo que ha padecido todos sus esfuerzos por destruir a nuestra Patria y entregarle sus pedazos a sus amos del imperio estadounidense, las ansias de poder que la han llevado hasta el desquiciamiento la llevan a intentar cualquier cosa por tratar de montar un show inclusive en momentos tan trágicos como los que han sacudido a Venezuela con los dos terremotos consecutivos del pasado 24 de junio.
Después del brutal bombardeo contra nuestro sagrado territorio el pasado 3 de enero (por el cual ella estuvo clamando por años), ha estado anunciando su regreso al país, sabiendo que es una prófuga de la justicia que ni siquiera, dados sus delitos, puede acogerse a la Ley de Amnistía.
Sin embargo, esos anuncios se exacerbaron después de la tragedia de hace casi dos semanas: como una verdadera depredadora, vio en la muerte de miles de venezolanos, en las decenas de miles de damnificados, en el dolor de quienes todavía los lloramos, en el derrumbe de cientos de edificios y viviendas dejando sin hogar a una cantidad innumerable de familias; todo eso lo ha visto como una siniestra oportunidad para sacar provecho político.
Así, una vez más insistió en que regresaría a nuestra nación y luego tuvo el cinismo de denunciar –con los medios nacionales e internacionales prestándose para hacerle coro, por supuesto- que el gobierno venezolano cerró el espacio aéreo solo para impedirle su ingreso.
La gran mayoría de nuestra población sabe que la Sayona es una mentirosa compulsiva y serial –como también lo es su amo, el megalómano de la Casa Blanca-, pero lo que realmente no podíamos imaginar era que sería desde las propias fuentes del gobierno estadounidense que se encargarían de desmentirla.
En efecto, según reveló el portal Axios días atrás, en Washington están absolutamente molestos con ese empeño de montar un show con su retorno, apuntando que hay un profundo malestar por intentar hacerlo en medio de esta emergencia humanitaria, asegurando uno esos funcionarios que tales pretensiones son “oportunismo político y es grotesco”, mientras otro sostuvo que “quiere una sesión de fotos repartiendo nuestra ayuda” y que “esto tiene que ver con sus intereses”.
Pero hay más, apenas este viernes 3 de julio el Washington Post publicó que fue el propio gobierno del aspirante a emperador del mundo el que frenó su regreso, obligando al avión privado que la llevaba de Estados Unidos a Curazao (desde donde pretendía ingresar de forma “clandestina” al país) a devolverse.
A pesar de ello, la maquiavélica intentó otra vía, utilizando a Panamá como puente, pero la aerolínea Copa Airlines no accedió a trasladarla, por lo cual la Sayona inventó la fulana historia de que fue el gobierno venezolano el que se lo impidió.
Lo cierto del caso es que cada día se va demostrando más que a esta diabólica, enferma señora, no la quieren ni sus propios amos imperiales, los mismos a los cuales se les ha entregado una y otra vez de manera sumisa y no hacen más que responderle con absoluto desprecio, que es justo lo que merece de todas y todos.

