José Raúl Domador Heredia
¡La Vega! La del Moriche y la palma,
la del recio toromaima
incansable en la refriega.
¡La Vega! La del tambor y la canta,
bañada con agua santa
que desde el cielo nos llega.
¡La Vega! Batalladora incansable,
la de espíritu indomable
que ante nadie se doblega.
¡La Vega! Irreverente y tenaz,
de gente siempre capaz,
que en la lucha se la juega.
¡La Vega! La de Danilo y Wuytack,
William, Edgar y tantos más
que lucharon con entrega.
¡La Vega! De la que Alí, dijo un día,
«Crisol que nunca se enfría
y purifica la brega»

