El Mundial 2026 o el «Show de la FIFA»

Richard Arráiz

La Vega no se detiene, se asoma a la pantalla mientras que en millones de oficinas con aire acondicionado se cuentan los billetes del negocio que llaman «Mundial United 2026», aquí en nuestra parroquia el ritmo es otro.

El pasado 9 de junio La Vega se paralizó un ratico para ver el último fogueo de nuestra Vinotinto contra Irak. Entre el ruido de los motores del «enjambre» que sube hacia Las Casitas y la angustia de si hoy llega o no el agua por la tubería, los panas montaron su pantalla en la platabanda para ver si los chamos están listos para la gran cita.

No nos dejemos engañar por los 6.000 millones de espectadores que espera la FIFA; aquí la verdadera expectativa está en la canchita de cemento del barrio, donde el fútbol sigue siendo puro y no una simple transacción bancaria.

El partido de Venezuela contra Irak terminó con un 1-1 que nos dejó un sabor agridulce, pero con el pecho inflado por la entrega. Lo que pocos comentan en los canales comerciales es que el delantero estrella de Irak, Aymen Hussein, venía de ser retenido e interrogado durante siete horas por las autoridades migratorias en Chicago hace apenas unos días.

Al chamo lo desviaron por «verificaciones de seguridad» mientras sus compañeros seguían al hotel, pero el fútbol es sabio: Hussein, el mismo que metió a su país en un Mundial tras 40 años de sequia, marcó el gol del empate demostrando que la dignidad no se queda en una oficina de aduanas. Por nuestra parte, Venezuela mostró esa resiliencia que aprendemos aquí en la calle, peleando cada balón como si fuera el último tobo de agua de la cisterna.

Este Mundial será la «Última Función» para las leyendas que nos hicieron felices: veremos el adiós de Messi con 38 años, el último baile de un Cristiano Ronaldo de 41 y la despedida de Neymar y Luka Modrić. Es el fin de una era donde incluso el «Memo» Ochoa jugará su sexto mundial, un récord de pocos.

El «Show de la FIFA» y la goleada de atropellos, pero antes de que ruede el balón en la inauguración, el show en Estados Unidos ya empezó con una goleada de injusticias:

A Senegal en San Antonio, la delegación completa fue interrogada y revisada exhaustivamente en plena pista del aeropuerto el 8 de junio, como si fueran delincuentes narcos y no atletas.

Irán, por las agresiones de EE. UU. Su selección tendrá que vivir «exiliada» en Tijuana, México, cruzando la frontera solo el día de sus juegos en Los Ángeles, violando incluso las reglas de estadía de la misma FIFA.

El árbitro rebotado, el somalí Omar Abdulkadir Artan, a quien le negaron la entrada en Miami el 6 de junio y la FIFA, en vez de protestar, simplemente lo borró de la lista.

La resistencia en las calles de San Antonio. Arreciaron las protestas contra el ICE por las redadas violentas y deportaciones masivas que alcanzan los 3.000 arrestos diarios.

Los movimientos populares han convocado el «No Kings Day» para el 14 de junio, gritándole a los tiranos que “aquí no queremos reyes que separen familias”.

Entre tanta pálida, saludamos el debut de Uzbekistán, que viene por primera vez a demostrar el talento de Asia.

Desde La Vega, mientras los estadios gringos como el SoFi presumen de techos traslúcidos de 5.500 millones de dólares, nosotros nos preguntamos si ese progreso algún día bajará a los barrios. El fútbol moderno se ha vuelto una «burbuja» de marketing y algoritmos, pero la pasión por la selección es lo que nos une como comunidad. La lección de este empate y la detención de Hussein es clara: en la cancha y en la vida, al pueblo organizado nadie le quita lo baila’o.

Seguimos en pie, resistiendo desde la comunicación popular, porque mientras ellos venden el espectáculo, nosotros en La Vega seguimos construyendo la verdad desde lo cotidiano.

¡Nos vemos en la próxima entrega, o en la próxima asamblea de ciudadanos en la Comuna!

Un comentario en «El Mundial 2026 o el «Show de la FIFA»»

  1. Extraordinarias líneas que implican ver más allá de las apariencias del magno evento que siempre es una manipulación de poderosos empresarios. Pero que los pueblos disfrutan por el amor real al 🏐 juego

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