¿Y quién se reúne con los usuarios?

Jimmy López Morillo

Publicado en el Correo del Orinoco

Por si acaso, comenzaré por subrayar que mantengo mi firme respaldo al gobierno que le ha tocado asumir por lamentables circunstancias históricas a nuestra presidenta (e) Delcy Rodríguez. De ninguna manera me sumaré a quienes le hacen el juego al enemigo para dividirnos y desmoralizarnos, tratando de sembrar dudas al acusarla de traición.

Dicho esto, no puedo, sin embargo, como revolucionario, abstenerme de hacer algunas críticas cuando lo considere pertinente y ese es el caso que me ocupa hoy, con el nuevo aumento del pasaje en el transporte público, segundo en menos de tres meses, con la amenaza de que bimestralmente será incrementado según la tasa oficial del dólar.

La decisión fue tomada después de una reunión que sostuvieran los representantes de este sector hace un par de semanas primero con nuestra jefa de Estado (e) y después con la ministra del Transporte, Jacqueline Faría, en las cuales además se les aprobaron otra serie de importantes beneficios.

La pregunta que surge de inmediato es de qué manera puede beneficiar al pueblo ese incremento, que seguirá saltando cada dos meses al mismo ritmo de la divisa estadounidense, porque las cuentas simples no dan. Veamos: si una persona solo requiere de dos viajes al día para ir y regresar del trabajo y eso lo multiplicamos por 5 (aunque muchos trabajan los fines de semana), gastaría en ese período 1.400 bolívares (a la nueva tarifa), que en solo 20 días serían 28.000 bolívares. Eso, al cambio oficial de este lunes 1° de junio (554,42), da poco más de 50 dólares, es decir, los mismos que corresponden al complemento del salario integral que, además, no todos reciben.

Hay más: muchos deben pagar más de dos pasajes diarios, algunos de ellos interurbanos. Sumemos a un solo hijo por familia, que al mes gastaría 14.000 bolívares (25,25 dólares) en ir a su plantel: las cuentas se elevan mucho más. Esto sin contar las penurias que deben atravesar diariamente las personas de la tercera edad, vejadas por muchos de estos camioneteros y sus colectores.

No debemos olvidar otro elemento: las mafias de este gremio de transportistas, que utilizan el chantaje de la paralización del servicio como principal arma, se han prestado en innumerables ocasiones a las conspiraciones de la derecha.

Y surge entonces la pregunta: si a ellos los escuchan, ¿quién del alto gobierno se reunirá algún día con los usuarios del transporte público para oír nuestros planteamientos? Porque este nuevo incremento es una forma más de desangrar nuestros ya precarios ingresos.

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