Los Diablos Danzantes es una manifestación cultural venezolana que se celebra el día de Corpus Christi en varios estados del país.
Esta festividad cultural-religiosa, que hoy 4 de junio de 2026 cumple 18 años de su declaratoria como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, se celebra con ciertas particularidades en cada región.
Este jueves, en La Guaira, los Diablos Danzantes volvieron a tomar las calles de la parroquia Naiguatá durante la celebración de Corpus Christi, una tradición que reúne a miles de promeseros y devotos en honor al Santísimo Sacramento.
De acuerdo con representantes de la Cofradía local, la participación en esta expresión ha mostrado un crecimiento sostenido en los últimos años. Cifras internas señalan que en 2017 se registraban alrededor de 2.556 participantes, mientras que estimaciones recientes elevan la cifra a más de 3.100 personas involucradas en la festividad, entre hombres, mujeres, niños y adultos mayores.
El presidente de la Cofradía de Diablos Danzantes de Naiguatá, Efren Iriarte, explicó que se trata de una manifestación de carácter “mágico-religioso” en la que los participantes simbolizan el mal, pero bajo un profundo sentido de devoción católica.
“Nosotros somos devotos del Santísimo Sacramento, pero simbolizamos el mal. Nos humillamos ante Él porque el bien siempre vence al mal”, expresó durante la jornada.
La Cofradía destaca la amplia integración de la comunidad como uno de los pilares de la continuidad de la festividad. Más de 3.000 personas forman parte actualmente de la organización, incluyendo familias completas que han mantenido la tradición durante generaciones.
“Mi padre fue presidente de la Cofradía y yo continúo hoy con esa responsabilidad. Son más de 30 años de participación en esta tradición que llevo en la vida y en la familia”, relató Iriarte, al subrayar el carácter heredado de la manifestación cultural.
Asimismo, señaló que desde edades tempranas los niños se incorporan de forma lúdica a la tradición, lo que contribuye a su preservación como práctica cultural viva.

