Miguel Díaz-Canel enaltece el cortaje de los 32 combatientes caídos en Venezuela

Miguel Díaz-Canel recuerda a los 32 cubanos caídos en Venezuela el 3 de enero de 2026

En el marco de las conmemoraciones por el cumpleaños 95 del líder histórico Raúl Castro y el aniversario 65 del Ministerio del Interior (Minint), el presidente Miguel Díaz-Canel pronunció un enérgico discurso en el que rindió tributo a los 32 combatientes cubanos caídos el pasado 3 de enero en Venezuela. Al destacar que los efectivos perdieron la vida en defensa del mandatario Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, Díaz-Canel erigió este sacrificio como el máximo símbolo de la lealtad y firmeza de la nación antillana frente a las crecientes amenazas externas.

Venezuela: El heroismo como mensaje de disuasión
El mandatario cubano resaltó la fiereza y determinación de los combatientes, sin importarles el factor sorpresa ni la evidente desproporción de armas y fuerzas que los ponía en una clara desventaja frente al enemigo. La resistencia ofrecida en el campo de batalla fue calificada de brava y firme; un desempeño tan admirable que, de acuerdo con el discurso, generó el reconocimiento e incluso la admiración de los propios invasores.

Para Díaz-Canel, este sacrificio trascendió la tragedia para convertirse en una demostración palpable de la estirpe que define a los miembros del Minint y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Por encima de todo, subrayó que la actuación de estos 32 hermanos envió un mensaje contundente a sus adversarios sobre cómo actuarían millones de cubanos para defender su patria si esta llegara a ser agredida.

Esta grandeza, señaló, fue revalidada poco tiempo después por las tropas guardafronteras cubanas. El mandatario relató cómo cinco de sus miembros lograron neutralizar la infiltración de un equipo terrorista de diez hombres fuertemente armados que pretendían introducir un alijo de armas de guerra al país. A pesar de la inferioridad numérica y la falta de sorpresa, los efectivos vencieron. Como muestra de ese coraje inquebrantable, destacó que el comandante de la embarcación cubana resultó gravemente herido, pero jamás abandonó su misión.

Tributo a Raúl Castro y denuncia de la guerra híbrida
Tras ensalzar la dimensión de estadista de Raúl Castro —recordando sus aportes a los acuerdos de paz en Colombia y su voluntad para normalizar relaciones con Estados Unidos—, el líder cubano dedicó el resto de su alocución a desglosar y denunciar la guerra híbrida impulsada por el gobierno estadounidense.

En el ámbito económico y energético, el presidente calificó las políticas de Washington como un «acto de genocidio» diseñado para asfixiar al pueblo mediante la creación de una crisis humanitaria. Reveló que, producto de una Orden Ejecutiva emitida el 29 de enero, Cuba recibió en los primeros cinco meses del año un único buque con 100 000 toneladas de combustible, de los 40 barcos que el país necesitaba. A esta extrema crueldad se sumó una nueva disposición en mayo para sancionar a entidades que suministren bienes básicos, alimentos y medicinas, además de una persecución incesante contra la colaboración médica cubana.

En paralelo, Díaz-Canel alertó sobre los ataques dirigidos a criminalizar los pilares institucionales del país, específicamente al sistema empresarial cubano (GAE). Denunció que Estados Unidos ha fabricado historias falsas de corrupción, sin presentar evidencia alguna, con el objetivo estratégico de sembrar un «terror global». Esta campaña busca amedrentar a inversionistas extranjeros para que abandonen la isla, intentando frenar la demostrada efectividad del GAE para sortear el cerco financiero.

El frente mediático también fue objeto de un duro análisis. El gobernante explicó que se aplican manuales de desestabilización para estigmatizar a la isla e imponer el falso relato de un «Estado fallido». El propósito de esta narrativa inversa, argumentó, es culpar al socialismo por los apagones, la escasez y la elevada migración, ocultando ante el mundo que estas crisis son el resultado directo y calculado del bloqueo económico.

Finalmente, en un tono de máxima alerta, acusó a Estados Unidos de fabricar pretextos desesperados para justificar una agresión militar. Desmintió categóricamente la difusión de imágenes engañosas sobre supuestas bases chinas o rusas en territorio nacional, comparando estas narrativas ficticias con las mentiras que el imperialismo utilizó históricamente como prólogo para destruir naciones como Irak, Afganistán, Libia e Irán.

A modo de conclusión, y respaldado en el espíritu de los caídos en Venezuela, Díaz-Canel sentenció que, aunque la nación aboga por la paz y el entendimiento civilizado, «Cuba no se rinde». Advirtió de manera tajante que el país no renunciará a sus principios socialistas y que, ante cualquier intento de invasión, habrá un combate decidido en legítima defensa.

Fuente GeoHumanidad

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