Los guardianes del arco que desafían los límites en La Vega

Lino Cerezo

 Hay frases prestadas que encajan perfectamente en momentos históricos específicos para resaltar el valor y las capacidades del ser humano. En el deporte de la parroquia La Vega, esta premisa cobra vida gracias a Martín Luzardo y Johan Toledo, dos guardametas de fútbol de campo y futsal que se han convertido en auténticas leyendas locales de las ligas del Distrito Capital.

Ambos atletas padecen de presbicia y astigmatismo, condiciones visuales que los obligan a competir usando lentes bifocales. Sin embargo, lejos de ser un impedimento, su condición realza una destreza extraordinaria que ya es una referencia cotidiana en las canchas de la comunidad.

Murallas humanas en la cancha del «Rafael Angulo»

El escenario principal donde Luzardo y Toledo demuestran su calidad son los espacios deportivos del Núcleo de Educación Productiva (NEP) «Rafael Angulo» del INCES La Vega, antiguo parque Luis Espelozín.

Este consolidado campeonato es liderado y organizado por los promotores Pedro Vincen, Pedro Vincen (hijo) y Freddy Acosta, congregando el talento de la zona en las categorías Libre y Máster.

La valentía de estos porteros acapara todas las miradas en cada jornada. Sin titubear ni voltear el rostro para protegerse, arriesgan el físico en cada salida para neutralizar disparos ejecutados a máxima velocidad y desde distancias muy cortas. Sus reflejos e intrepidez desatan la euforia y las emociones en las tribunas con cada atajada.

La calidad de ambos arqueros es reconocida incluso por figuras de alta trayectoria. Cristian “El Libre”, exjugador profesional y habitual competidor del torneo, confesó la dificultad de romper estas vallas humanas al admitir abiertamente: «Hoy no va a ser fácil la partida», cada vez que le toca medirse cara a cara contra alguno de los dos guardianes del arco de La Vega.

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