Jimmy López Morillo
Ha concluido la Copa Mundial de Fútbol 2026, en la cual la FIFA, una de las corporaciones más poderosas del mundo, con sus miles de millones de dólares en ganancias y una imagen cada vez más desnuda ante los ojos del planeta por el comportamiento de su dirigencia, comenzando por su presidente, Gianni Infantino, plegada a los intereses más poderosos, política y económicamente.
Ha quedado en evidencia, una vez más, su doble rasero: mientras a Rusia se le prohíbe su participación en los torneos bajo la excusa de la guerra con Ucrania, a Israel se le permite participar, a pesar de que solo en poco más de dos años ha asesinado a más de 73.300 palestinos, destruyendo casi en su totalidad la Franja de Gaza, apoderándose de 70% de su territorio y haciendo otro tanto en la Cisjordania ocupada, con sus asentamientos ilegales, sus colonos cometiendo crímenes impunemente con el respaldo de los soldados israelíes, asaltando aldeas enteras, incendiando viviendas y expoliando plantaciones, entre muchas otras cosas.
Nada de eso le importa a la todopoderosa FIFA, que ni siquiera guarda las apariencias. Sin ocultar el descaro, permitió todos los atropellos cometidos contra la heroica selección de la República Islámica de Irán por la Administración del megalómano aspirante a emperador del mundo, Donald Trump o perdonándole una tarjeta roja a un jugador estadounidense por presiones del mandatario.
No debe extrañar que ahora Trump pretenda imponer a Infantino como secretario general de la Organización de las Naciones Unidas en sustitución de António Guterres, lo cual sería muy bueno para la FIFA, porque saldrían de ese corrupto (aunque la mayoría de sus directivos lo son), pero muy malo para el ya muy desprestigiado organismo multilateral.
Y vimos también el último baile (al menos en lo que a Copas del Mundo se refiere) de Lionel Messi (cuya calidad como jugador no puede uno discutirla, pues no es esa nuestra especialidad), el consentido del mercado, el que acude sonriente a las citas con el propio Trump y de cuya amistad se vanagloria el genocida Benjamín Netanyahu.
La huella de Maradona

Muy bien, tampoco es la intención hacer un resumen del Mundial, más allá de hacer un repaso por algunos aspectos puntuales, no necesariamente deportivos, para no dejar pasar por debajo de la mesa el recuerdo imborrable de un jugador extraordinario que trascendió las canchas y, más allá de los demonios que lo acompañaron y terminaron tragándose su vida, fue un personaje atípico en ese mundo, pues decidió enfrentarse a todos esos poderes: el genial Diego Armando Maradona, de cuya “mano de Dios” se cumplieron 40 años precisamente en pleno torneo.
Diego, como lo sabemos, más allá de esos demonios por los cuales pretende descalificárselo, fue algo más que irreverente, fue un hombre de principios sólidos que no solo se vinculó a las revoluciones de Cuba y Venezuela, cultivando una profunda amistad con los comandantes Fidel Castro y Hugo Chávez, sino que emitió públicos pronunciamientos en contra del imperio estadounidense, la FIFA y hasta el Vaticano.
He aquí algunas de sus frases:
“Hugo Chávez ha cambiado la forma de pensar del latinoamericano, nosotros estábamos entregados a Estados Unidos y él nos metió en la cabeza que podíamos caminar solos”.
“Soy de izquierda, todo de izquierda, de pies, de fe, de cabeza. Pero no en el sentido que ustedes le dan en Europa al término político. Soy de izquierda en el sentido de que soy para el progreso de mi país, para mejorar el tenor de la vida de la gente pobre, para que todos tengamos paz y libertad”.
“Ahora fueron a Irak, mañana van a Colombia, pasado a Argentina, después a Uruguay. Ellos hacen lo que quieren” (Sobre el imperio estadounidense).
“Yo soy del pueblo y siempre voy a estar con el pueblo”.
“Me peleé con el Papa porque fui al Vaticano y vi los techos de oro. Y después escuché al Papa decir que la Iglesia se preocupaba por los chicos pobres. ¡Pero vendé el techo, fiera, hacé algo!”
“(George) Bush es un asesino. Es un criminal de guerra”.
“Yo soy antiimperialista”.
“El imperialismo es el que manda hambre a los pueblos”.
“Siempre voy a estar del lado de los que luchan contra el imperio”.
“Los poderosos quieren manejar el mundo y nosotros no podemos dejar que lo hagan”.
“Yo estoy con Fidel, con Chávez y con los pueblos”.
“El Che es el argentino más grande que hubo”.
“No me voy a callar nunca frente a las injusticias”.
«La FIFA odia al fútbol, odia la transparencia, basta de negociados, basta de mentirle a la gente”.
«El de la FIFA es un poder feo. Si ganan 4.000 millones de dólares, y el campeón se lleva 35, hay una diferencia que no se puede creer… La multinacional se está comiendo la pelota”.
«Me invitaron a ser parte de la familia de la FIFA, pero me negué porque no quería formar parte de una ‘familia h… de p…’ y no iba a transar”.
«A los malos de la FIFA me voy a encargar personalmente de pegarles una patada en el trasero».
“»Yo no soy obrero de Infantino, yo defiendo el fútbol”.
Así lo recordaremos, nos guste o no el fútbol.


