Tradwife busca erradicar voto femenino

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Randolph Borges-Jimmy López Morillo

Publicado en Últimas Noticias

Lo que comenzó como una estética nostálgica en redes sociales —vestidos florales, horneado de pan artesanal y una visión idealizada del hogar de los años 50— ha mutado en un movimiento político de la ultraderecha que amenaza con desmantelar los derechos civiles básicos.

La tendencia “tradwife” (esposa tradicional) propone que la mujer debe dedicarse exclusivamente a la crianza y al cuidado del hogar, mientras el hombre asume el rol de proveedor y jefe espiritual de cada familia. Sin embargo, detrás de los filtros de TikTok, figuras como Erika Kirk están impulsando una agenda que busca borrar totalmente la autonomía política de la mujer.

El “plan divino”. La viuda del influyente asesinado comentarista de ultraderecha Charlie Kirk, férreo defensor de Donald Trump y actual directora de Turning Point USA, se ha convertido en la principal arquitecta de una narrativa que vincula la fe religiosa con la subordinación civil.

En eventos como el Women’s Leadership Summit 2026 en Texas, Kirk defendió el concepto de “voto por hogar” (household voting), pues, según una interpretación bíblica, el matrimonio es “una sola carne”.  En ese congreso las ideas giraron en torno a conceptos como el rol exclusivo de la mujer para procrear, la familia tradicional, la feminidad bíblica y el voto en familia. Bajo esta lógica, se vende a las mujeres conservadoras la idea de que tener un voto individual es innecesario, ya que el marido, como “cabeza del hogar”, debe ser quien represente los intereses de la familia en las urnas. Para sus seguidoras, renunciar al sufragio se presenta no como una pérdida, sino como un acto de entrega al “plan divino de Dios”.

No obstante, especialistas como Julieta Jocabeth, de la plataforma Aúna en México, advierten que esto no es teología, sino una estrategia de control político diseñada para silenciar a las mujeres y pavimentar el camino hacia su exclusión total de la vida pública.

Distopía. Esta realidad parece calcada de la visión distópica de El cuento de la criada (The Handmaid’s Tale). En esta historia, las mujeres pierden de forma progresiva sus derechos económicos, civiles y políticos hasta quedar reducidas a funciones biológicas y domésticas.

La tendencia tradwife utiliza una interpretación errada y radicalizada de la Biblia para instaurar un sistema que humilla a la mujer, presentándolo como algo aspiracional y elegante. La equiparación es clara: la renuncia paulatina a derechos adquiridos —como el derecho a decidir individualmente sobre el destino del país— busca establecer una estructura de poder de ultraderecha donde la mujer carece de escudo cívico.

Como señala Jocabeth, despojar a la mujer de su autonomía es especialmente peligroso en contextos de violencia doméstica, en los que el voto individual es, a menudo, la única herramienta de visibilidad y protección que poseen.

Globalización. Aunque la tendencia tradwife se originó y ha ganado mayor fuerza en Estados Unidos y el Reino Unido, recientemente se ha expandido a países de habla hispana como España y México, impulsada por creadoras de contenido locales que promueven el estilo de vida dedicado al cuidado del hogar y la familia.

En México, la narrativa ha empezado a encontrar eco en figuras políticas jóvenes. Javier Albarrán, militante del derechista Partido Acción Nacional (PAN), propuso recientemente transitar hacia un modelo de voto por casa o por familia. Argumentó que si un responsable emitiera el voto pensando en el núcleo familiar, “las cosas serían distintas”, una postura que ha sido calificada como regresiva y que desafía siete décadas de conquistas democráticas en el país. Aunque él rechazó querer retirar el derecho al voto a las mujeres, su propuesta es vista como una apropiación directa del modelo de Erika Kirk.

La derecha y sectores religiosos detrás de la propuesta

Si bien aparte de Erika Kirk hay otras figuras individuales que aparecen impulsando este modelo, como las creadoras de contenido Nara Smith, Hana Neeleman (Ballerina Farm) y Estee Williams (una de las que más promueve los conceptos de la esposa tradicional y el modelo patriarcal), hay algunas organizaciones que también se han colocado detrás de la propuesta, muy vinculadas a la derecha más conservadora y a distintas organizaciones religiosas.

Allí están el de Kirk, Turning Point USA, la Alt Right (derecha alternativa de nacionalismo blanco), el Movimiento del Nacionalismo Cristiano y el mismo Maga de Trump, entre otros.

Todos apuntan hacia la sumisión bíblica, la jerarquía de género rígida con el hombre como autoridad, el repliegue de las mujeres al hogar y cuestionan las leyes que permiten el divorcio o el derecho al voto equitativo, y rechazan la educación pública.

Se impulsa una ideología de ultraderecha caracterizada por la radical oposición al aborto y a la diversidad sexual. Asimismo, promueve las familias numerosas con el supuesto fin de preservar la herencia cultural y critica el feminismo corporativo, por lo cual las mujeres deben abandonar el campo laboral y limitarse a los trabajos domésticos.

La “inspiración” para el cuarto hijo del vicepresidente

Uno de los planteamientos de esta tendencia está el de aumentar la natalidad entre las familias blancas ultraconservadoras. Por eso no debe extrañar que engrane entre las líneas del Maga (Make América Great Again: Hacer a América —Estados Unidos, por supuesto— Grande de Nuevo), el movimiento que sirvió de plataforma para llevar al poder por segunda vez al presidente Donald Trump y dentro de la cual se inscribe su vicepresidente, James D Vance.

Este y su esposa, Usha Vance, una abogada que ya no ejerce de origen indio, no ocultan su cercanía con Erika Kirk. De hecho, el segundo al mando en Washington ha dicho que fue la viuda del ultraderechista asesinado Charlie Kirk quien los impulsó a tener a su cuarto vástago, cuando les confesó que habría querido tener más de dos hijos con su cónyuge. “Fue muy poderoso lo que (Erika) dijo sobre su propia familia, y ciertamente muy conmovedor para nosotros dos. Creo que yo ya había empezado a abrir mi mente a la posibilidad”, dijo Usha en una entrevista junto a Vance en CBS News Sunday Morning.

Y tal vez no sea casualidad su fotografía embarazada con un vestido que, según el New York Times, refleja “una imagen de feminidad idealizada que da forma literal al movimiento pronatalista”.


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