Walter Ortiz
Publicado en Cuatro F
El Estado como estructura tiene límites naturales y artificiales, como toda obra humana. Cualquiera que a usted le diga que está en absoluta capacidad de resolver todas las variables de una crisis básicamente le está mintiendo.
De hecho, si algo demostró la crisis de los misiles de 1962, entre la Unión Soviética y EEUU, es que no se pueden tener todos los escenarios dispuestos en ningún proceso de crisis, acercando la mayor racionalidad posible y entereza en las decisiones a tomar, para evitar en aquel caso una guerra nuclear total que en su momento acabaría con la humanidad toda.
Más complejo se vuelve el asunto cuando estamos hablando de los fenómenos de la naturaleza, que aún en todo el planeta son objeto de estudio, de aprendizaje constante, y sobre los cuales precisamente se hacen constantes investigaciones que tratan de dar cuenta de algunas de sus manifestaciones sin tener todas las respuestas a la infinidad de preguntas que se generen, construyendo en cada evento nuevas líneas de trabajo.
Por eso, por ejemplo en Japón y aún con todo el aprendizaje y acción posterior al terremoto de Kobe en 1995, sucedió uno incluso más catastrófico en 2011, con un tsunami incluido, que causó más de 15 mil fallecidos, 2.500 desaparecidos y el incidente nuclear en la Planta de Fukushima. Solo alguien con una visión muy limitada con respecto a los hechos de la naturaleza podría cuestionar la capacidad de Japón como Estado a la luz de los números finales de esta catástrofe.
Lo mismo sucede con el doble terremoto de Turquía y Siria, el 6 de febrero de 2023, cuyo saldo lamentable llegó a casi 60 mil víctimas fatales, daños estructurales que aún al sol de hoy están siendo objeto de inversión para su corrección y líneas de investigación que están aún en desarrollo. Nadie en aquel momento ni ahora pudiera cuestionar la capacidad de ambos Estados para tratar de atender la crisis de la mejor manera posible, ya que si algo incalculable existe son las consecuencias de los fenómenos de la naturaleza, que dicho sea de paso son impredecibles de manera exacta.
Tanto es cierto esto que, por mucho aprendizaje y planificación que se tenga, e incluso acciones de prevención ante cualquier tragedia, ningún Estado está en plena capacidad para poder atender de manera simultánea todas las variables de algo como lo que sucedió en Venezuela el 24 de junio pasado. Por eso el título de este artículo tiene que ver con la conjunción del Estado y la Sociedad como una simbiosis esencial para poder avanzar en la atención de una crisis que se generó de manera abrupta desde primer momento de esta catástrofe.
El doble terremoto del 24 de junio lejos de haber paralizado al Estado y la sociedad venezolana, los movilizó. Cualquier especialista le dirá que las primeras horas son claves y la acción de la sociedad que está alrededor de la zona de catástrofe es esencial para salvar la mayor cantidad de vidas posibles, siempre en las condiciones variables que genera una estructura desplomada con vidas adentro, es decir las posibilidades se vuelven complicadas desde el primer momento en que toca atender más de 800 estructuras con daños considerables, y 190 estructuras totalmente desplomadas.
Cientos de voluntarios junto a bomberos y Protección Civil a la mano, se encargaron de atender las primeras horas de la tragedia en los siete estados donde ocurrió, y donde el foco fundamental lamentablemente resultó ser el estado La Guaira.
La primera línea de contacto oficial en ese momento fue la llamada del vicepresidente sectorial de Política, Seguridad Ciudadana y Paz, Diosdado Cabello, quien informó a las 6:55 pm no sólo la primera evaluación y decisiones de la presidenta (e) Delcy Rodríguez, ante las primeras informaciones a mano, sino además que pidió a la ciudadanía activarse desalojando toda estructura que pudiera haber sufrido con el doble terremoto, ante la posibilidad de una fuerte réplica que pudiera generar más daño del que ya ocasionó el suceso ocurrido 50 minutos antes de este primer contacto con Venezolana de Televisión.
Y afirmamos bien al decir primer contacto oficial, porque en realidad todo el pie de fuerza existente y con posibilidad de moverse en uno de los estados más afectados por la tragedia como La Guaira, como en los otros seis estados afectados, puso a disposición todos los protocolos de atención a la emergencia desde el primer momento, con las capacidades limitadas propias, generadas incluso por efecto de la misma tragedia, siendo que siete secretarios de la Gobernación de La Guaira, por ejemplo y lamentablemente, fallecieron en este doble terremoto.
Eso no amilanó el hecho de que la Brigada de Respuesta Inmediata de la Policía del estado La Guaira activase mecanismos de atención médica en los primeros minutos de la catástrofe, en su sede, mientras movilizaban personal a disposición para hacer un primer contacto e intentar activarse en el rescate de ciudadanos y ciudadanas entre los escombros. También debemos destacar el ejemplo del personal médico, de enfermería, entre otros, de la Clínica Popular Dr. Alfredo Machado de Catia La Mar, quienes desde el primer momento atendieron a los primeros rescatados y heridos de diversa índole producto de la tragedia, cuyas proporciones en La Guaira eran muy superiores a cualquier otro territorio.
Otro tanto sucedió con la Fuerza Armada Nacional Bolivariana que activó diversos operativos con el pie de fuerza que tenían desplegado en los siete estados afectados, incluso en La Guaira donde tenían sus propios dispositivos en ocasión de las fiestas de San Juan. Todo ese pie de fuerza fue activado por instrucciones de la Presidenta de la República y direccionados por el Ministerio de Interior, Justicia y Paz.
Durante las 5 horas subsiguientes decisiones trascendentales realizó la presidenta (e) Delcy Rodríguez para complementar las primeras horas de atención a la emergencia, incluso anunciadas en dos intervenciones públicas con anuncios al país: Decreto de Estado de Emergencia en todo el territorio nacional; creación del Estado Mayor de Atención a la Emergencia con el General Sulbarán a cargo; activación como Estado soberano de la petición de ayuda humanitaria a todo país que quisiera brindar apoyo con rescatistas para atender las primeras horas críticas de esta tragedia nacional; movilización hacia las zonas de catástrofe de todo el pie de fuerza de bomberos y protección civil de los estados que no sufrieron por esta catástrofe, aún con la dificultad de la destrucción del Aeropuerto Internacional de Maiquetía, que dificultaba la generación de puentes aéreos, que en primera instancia fueron atendidos desde los aeropuertos del Estado Carabobo y la Base Aérea Libertador del Estado Aragua.
Todo lo descrito hasta acá se generó durante las primeras 4 horas de la sucesión del doble terremoto, con 39 segundos de diferencia.
Hará falta una segunda parte para abordar los pasos subsiguientes, en las horas que siguieron dentro de esta catástrofe nacional de la cual saldremos adelante.

