María Teresa Curvelo
Se marchó el compañerito
El viejo de los helados
El que vendía en tu escuela
Y también por otros lados.
Siempre andaba muy contento
Aunque se viera cansado
Su sonrisa era un poema
Aún con sus pies hinchados
Se fue marchando en silencio.
Hasta que se fue su luz
No me enteré enseguida
Pero igualmente dolió .
Ya no se oirá su voz
Anunciando los helados.
» Tú chupi, compañerito,
De fresa o de mantecado.
Allá en el cielo también
Podrás darlos regalados.
O cambiarlos por los tickets
O dejarlos igual fiados .
Descansa en paz compañero
Que Dios te tenga a su lado!!!

