Lino Cerezo
Reyes Arraiz fue campeón en boxeo, en los X Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe, realizados en Puerto Rico en 1966, ganándole la final del peso pluma al cubano Roberto Caminero.
Actualmente tiene 83 años, vive en el barrio La Tumbita y tiene un gimnasio allí para entrenar a jóvenes del barrio que se interesan por el boxeo. Pertenece a la fundación de Glorias Deportiva que lleva el IND, del MinDeporte.
La Fábrica Nacional de Cementos, fue dada por el dictador Juan Vicente Gómez a su hija y su yerno como regalo de boda, dueños de los terrenos de La Vega y crearon varios espacios para el esparcimiento de sus trabajadores, sus padres e hijos. Fue así como se construyó el campo de béisbol.
Allí la sacaron de jonrón Claudio «el Avión» Aponte, Agustín «Burro» Ovalles, Dionisio «Pata’ e garza» Acosta, Gustavo Espósito, Marcos «Picúa» Ovalles, Filiberto «el Mono» Aponte, Ernesto Ramos, Juan «Kilimaco» Henríquez, Efrain Zambrano y «Pachocote».
Hay muchos más, luego el parque Juan Cuchara (tranquilos no voy a mencionar la tortuga ni las escaleras de Las Barracas, lo hago en próxima actualización, porque escribiré sobre el padre González, el Sargento Chema sin que falte Peluquin).
Volviendo a lo que nos convidó a escribir: El parque fue inaugurado junto con el club social de la Fábrica de Cementos, solo para los trabajadores, pero igual, ahí jodía toda La Vega.
Hasta Oscar de León hizo su debut con la orquesta La Crítica, pero lo asombroso del Juan Cuchara fue ver una pista que era para Hockey sobre patines, con el piso muy resbaladizo.
Con el tiempo se comenzó a jugar futbolito, ahora futbolsala, de lo vulgar a lo estético o exquisito.
Lo cierto es que fue la cuna de los jugadores que se mencionaron en número anterior.
En esta segunda parte nombraré a Luis «Michichi» Manríquez, a quien se le hace mención especial ya que se parece al tigre Toni, el de aquella publicidad de un cereal. Todavía está activo a sus sesenta y tantos años de edad; Cirilo «Cheche», Luis «Yayito», futbolista y sus hermanas Norma, La Nena, Ciria y Zaida Báez en bolas criollas.
El ciclismo, asunto que por el cual casi me excomulgan por no hacer referencia a los eternos representantes, los pedalistas Lozano Montilla, «Superman» Eduardo Echegaray, Carlos Rodríguez, Ricardo Montes, Ricardo Facúndez, Miguel Zerpa Ubeto, Carlos Pizorno Eladio.
El moto cross, y ojalá los motorizados de hoy en día fueran como ellos, respetuosos de todo orden y de su integridad física, de no ser así que paguen un seguro para que no congestionen los hospitales.
Destacaron en la conducción audaz Pocholo, Lino Aponte, Kike, Frank «el catire» y el maestro de maestros Rubén Cucuy, quien hace un año, cuando estaban unos chamos haciendo ruido para arriba y para abajo, intentando levantar las motos, pero casualidad que él vino a visitar los suyos se quedó en el sitio y les dijo: se hace es así, y a su edad lo vi levantar la moto en caballito parado en la subida de los bloques.
«¡Rubén! Ya tú no estas para eso. Mano, no eso no se olvida. Viejo, eres el mejor!», le dijo alguien.
Pero la juventud prolongada es parte existencial de estas anécdotas.
La Vega tiene un campeón mundial del dominó, se llama Rafael Hernández. Me dijo emocionado que en agosto viaja a España a sentarse frente a los mejores, pero el trofeo se viene para acá. Dominó, quién lo diría, eh.
En el ajedrez, el profe Carlos Fagúndez del barrio El Carmen, a quien su condición de discapacidades motoras no le ha impedido ejercer su docencia como profesor del tablero.

