El pueblo venezolano jamás olvidará la ignominia del pasado 3 de enero, cuando el enemigo imperial, bajo las órdenes del engendro que está al frente de la Casa Blanca, ordenó y se ejecutó el bombardeo a nuestro país, el asesinato de más de un centenar de personas y concretó el secuestro de nuestro presidente constitucional, Nicolás Maduro y su esposa, la primera combatiente Cilia Flores.
Han pasado siete meses y esos crímenes se mantienen impunes, con nuestro jefe de Estado y su compañera en una cárcel de Nueva York donde los mantienen de manera ilegal, bajo el silencio cómplice de los organismos internacionales que, aún siendo sometidos a los desprecios y atropellos del megalómano que gobierna actualmente el imperio, no levantan su voz frente a estas evidentes violaciones del Derecho Internacional.
Desde aquí, nosotros seguiremos insistiendo, en un clamor que eleva la gran mayoría del pueblo venezolano: ¡Los queremos de vuelta!

