Redacción Especial
Basado en las memorias de Mery Arminda Ovalles
La historia de las comunidades no solo se escribe con cemento y asfalto, sino con la memoria viva de quienes sembraron las primeras piedras. Mery Arminda Ovalles es una de esas voces fundamentales. Su trayectoria vital y su liderazgo están profundamente entrelazados con la tierra que pisa: el Sector Los Dos Rosas, una populosa comunidad levantada a fuerza de organización popular, trabajo colectivo y un inquebrantable sentido de pertenencia, ubicada en las adyacencias de la emblemática fábrica de cemento.
Al mirar hacia atrás, los recuerdos de los primeros años de fundación revelan la magnitud de las transformaciones locales. Uno de los episodios más asombrosos y simbólicos de la comunidad fue la compleja tarea de desalojar un antiguo cementerio que se encontraba en total estado de abandono en la zona. Lo que en su momento fue un espacio marcado por el olvido y la desolación, se transformó gracias al esfuerzo vecinal en la Escuela Bermúdez. Hoy, ese mismo terreno es un espacio vibrante, lleno de vida, risas y educación, que asegura el futuro pedagógico de los niños del sector.
Un cuarto de siglo sembrando tejido social
El mayor orgullo en la vida de Mery Ovalles lleva un nombre institucional: el Club Los Rosas del Petróleo. Fundado hace exactamente 25 años, este espacio nació de la necesidad insoslayable de brindar un punto de encuentro y dignificación para los habitantes de la zona. Esta obra titánica no fue un esfuerzo solitario; Mery evoca con profunda gratitud el apoyo invaluable y corresponsable de sus compañeras de lucha, Maria Jimenez e Isabel Monasterio, pilares fundamentales en la consolidación del proyecto.
A lo largo de este cuarto de siglo, el mensaje central de las fundadoras para las nuevas generaciones ha permanecido inalterable: «Cuiden su barrio, porque es nuestro único e invaluable hogar». Con esa premisa, Mery se mantiene plenamente activa en el año 2026, formando parte del Círculo de Abuelos y Abuelas Rosa del Petróleo, demostrando que la edad no es una limitante para la transformación social.
El arte del reciclaje como motor de emprendimiento
En la actualidad, la pasión de Mery se canaliza a través de la enseñanza de la artesanía sustentable mediante el uso de materiales reciclables. Su labor pedagógica consiste en un proceso casi alquímico: transformar lo que la sociedad de consumo desecha —cartón, botellas plásticas, cartones de huevos, periódicos viejos y latas de aluminio— en auténticas piezas de arte decorativo y utilitario.
Este esfuerzo no responde únicamente a una sensibilidad ecológica, sino a una visión económica estratégica. El objetivo fundamental de estos talleres es dotar a los jóvenes de herramientas técnicas que les permitan desarrollar emprendimientos autosustentables, descubriendo el valor terapéutico y financiero de crear con sus propias manos.
Organización comunitaria interna y dinámica semanal
En este año 2026, el Club se consolida como una de las organizaciones más estables y activas del territorio. Actualmente cuenta con una matrícula de 30 integrantes comprometidos, distribuidos en una composición demográfica de 26 mujeres y 4 hombres. Bajo la metódica coordinación de Isabel Colmenares y Luisa, quienes guían con liderazgo las dinámicas diarias, el club ejecuta un riguroso cronograma de atención integral:
| Días de la Semana | Actividades Planificadas |
| Lunes y Martes | Sesiones de ejercicios físicos adaptados y acondicionamiento corporal para la salud integral. |
| Miércoles | Talleres formativos de manualidades creativas, corte y costura técnica. |
| Jueves y Viernes | Encuentros culturales, expresión musical a través del canto y jornadas de baile recreativo. |
Adicionalmente a las jornadas ordinarias, el espacio planifica de forma regular paseos
recreativos y turísticos fuera del sector, promoviendo el sano esparcimiento de los adultos mayores.
Para toda aquella persona interesada en sumarse a esta gran familia o para instituciones que requieran la facilitación de talleres especializados en reciclaje de vanguardia, las puertas se encuentran permanentemente abiertas. El punto de encuentro es la Sala de Autogobierno del Petróleo, un espacio donde siempre habrá un lugar disponible para la formación, el intercambio cultural y la construcción de la patria comunal.

